Padre Celestial, En este Miércoles de Ceniza, vengo ante Ti con humildad, reconociendo mi necesidad de Tu gracia y misericordia. Al recibir las cenizas sobre mi cabeza, recuerdo que solo soy polvo, y al polvo he de volver. Sin embargo, en Tu gran amor, me has dado vida eterna por medio de Jesucristo. Señor, examina mi corazón y muéstrame cualquier cosa que me aleje de Ti. Confieso mis pecados y los dejo a los pies de la cruz. Crea en mí un corazón limpio, oh Dios, y renueva un espíritu recto dentro de mí. Ayúdame a caminar en arrepentimiento, no solo hoy, sino a lo largo de toda esta temporada de Cuaresma. Enséñame a ayunar, no solo de comida, sino también del orgullo, el egoísmo y todo aquello que me aparta de Ti. Llena mi corazón de hambre por Tu Palabra, sed de justicia y un profundo anhelo de conocerte más. Mientras recorro este tiempo de reflexión, ayúdame a fijar mis ojos en Jesús, quien llevó mis pecados y venció la tumba. Que esta Cuaresma me acerque más a Ti. Que sea un tiempo de renovación, de apartarme del pecado y volcarme por completo hacia Tu amor y gracia. Fortaléceme para amar a los demás como Tú me has amado y para vivir cada día para Tu gloria. Me rindo ante Ti, Señor. Que se haga Tu voluntad en mi vida. Amén.