Dios sabe de que estás hecho. Él no se sorprende cuando fallas. Al contrario, te invita a ser transformado por Él.
El miércoles de cenizas es un tiempo cuando reconocemos de lo que estamos hechos. Reconocemos nuestra relación con Dios y nos negamos a nosotros mismos para darle a Él un mejor lugar en nuestras vidas.