Depender del alcohol, una nueva relación, drogas, entretenimiento…apagan el dolor por una temporada, pero siempre regresa. Dale tus dificultades a Dios. Él es el único que puede hacer algo al respecto.
Nunca se nos prometió una vida sin dolor. Pero Dios promete cargar nuestras preocupaciones, cuidarnos y luchar por nosotros.