Él te ve.
No solo le muestres a Dios tus problemas, muéstrales tus problemas a tu Dios.
Quédate quieto. Confía en que Él es Dios. Confía en que Él es bueno.
Nunca eres demasiado joven para liderar, ni demasiado grande para que Dios te use.
Dios va a cumplir su palabra.
Los discípulos vieron a Jesús caminar sobre el agua y aun así dudaron. Si ellos pudieron seguir adelante, tú también puedes.