El enojo necesita una salida. 1. Sin una salida, se convierte en amargura y resentimiento. 2. Puedes suprimirlo… (No se recomienda) 3. Puedes expresarlo… (Lo cual a veces es apropiado) 4. O puedes soltarlo… (Entrégale el enojo a Dios y pregúntale qué hacer con él) 5. Quizás Dios quiere que actúes. Quizás quiere que confrontes. O quizás quiere que perdones. 6. Lo que sea que hagas, no lo ignores.
Jesús perdonó desde la cruz antes de que alguien pidiera perdón.
La falta de perdón te castiga a ti por el error de alguien más.