Reemplaza estos pensamientos con...
Acércate a Dios… incluso con tus faltas y debilidades.
Dios no ha terminado de escribir tu historia.
¿Ya fallaste en tu propósito de Año Nuevo? Comienza de nuevo. El fracaso no es final.
Jesús no nació en la perfección. Está bien si tu Navidad tampoco es perfecta.