1: El orgullo te va a costar más de lo que crees. 2: El orgullo suena así: "Para esto no necesito a Dios." "Eso ya lo sé." "Yo puedo solo con esto." 3: El orgullo va endureciendo el corazón poco a poco, rechaza la corrección y deja a un lado la sabiduría de Dios. 4: Pero elegir la humildad te ayuda a escuchar, a crecer y a depender de Dios. 5: Antes de que el orgullo te lleve a una caída, elige la humildad. Dios puede hacer mucho más con un corazón rendido.