Uno de los mayores regalos que puedes darle a tus futuras relaciones es perdonar las pasadas.
Recuerda: tus enemigos son las mismas personas que Dios persigue apasionadamente.
Puedes perdonar incluso si no tienes ganas de hacerlo.
Perdónalos
El perdón no se trata de que ellos reconozcan sus errores. Se trata de que tú liberes el poder que sus errores tienen sobre tu corazón.
El pueblo de Dios no tiene por qué aferrarse a la amargura.
La amargura es como el brillo. Puede parecer una buena idea en el momento, pero se pega en todo y creará frustración a largo plazo.
Recuerda: tus enemigos son las mismas personas que Dios persigue apasionadamente.