Una vez que cae la represa del conflicto, es dificilísimo volver a levantarla. Así que elige la paz desde el principio. No te dejes arrastrar por ese río de enojo y discusiones.
Las discusiones casi nunca empiezan a gritos. Van subiendo poco a poco. Si notas las primeras señales, puedes evitar que el daño llegue más profundo.