Danos manos limpias y un corazón puro.
Este es el día que hizo el Señor; regocijémonos y alegrémonos en Él. – Salmo 118:24
La ansiedad no tiene la última palabra...Jesús la tiene.
Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. — Salmo 103:2
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días. – Salmo 23:6
La ciudad de Dios jamás caerá; porque Él la habita; Dios mismo vendrá en su ayuda al comenzar el día. — Salmo 46:5
Las leyes del Señor son verdaderas; cada una de ellas es justa. – Salmo 19:9
Mejor es un día en la presencia de Dios que mil fuera de ella.
Echa sobre el Señor tus cargas, y Él te sostendrá; nunca permitirá que el justo sea derrotado. – Salmo 55:22
Cambia mi corazón, oh Dios, Hazlo siempre verdadero.
Sé parte de nuestra adoración dominical.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. – Salmo 51:10
¡El Señor mismo te cuida! El Señor está a tu lado como tu sombra protectora. — Salmo 121:5
Cuando los justos claman, el Señor los oye y los libra de todas sus angustias. – Salmo 34:17
Gusten y vean que el Señor es bueno; dichoso el que en Él se refugia. – Salmo 34:8
Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones, enaltecido seré en la tierra. – Salmo 46:10
Dios escucha tus oraciones
Él sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas. – Salmo 147:3
Guardo tus palabras en mi corazón para así no pecar contra Ti. - Salmos 119:11
El SEÑOR es justo en todos Sus caminos y bondadoso en todas Sus obras. – Salmo 145:17
El SEÑOR está cerca de los quebrantados de corazón y salva a los de espíritu abatido. – Salmo 34:18
El temor se convierte en adoración, las lágrimas se transforman en alabanza.
La transformación ocurre cuando aprendemos a pensar como Dios piensa.
Tu amor, Señor, llega hasta los cielos; tu fidelidad alcanza las nubes. – Salmo 36:5