No tienes que cargar con lo que es demasiado pesado para ti. Dios te invita a dejar tus preocupaciones y confiar en que Él te sostendrá.
Cuando el peso parece insoportable, Su fuerza se convierte en tu ancla. Él no promete una vida sin tormentas, pero sí promete que no te derrumbarás en medio de ellas. Sea lo que sea que enfrentes hoy, entrégaselo a Aquel que te sostiene. Él es lo suficientemente fuerte para cada preocupación.