Nadie le da a su hijo una piedra, si Él le pide pan. Ni le da una serpiente, si le pide un pescado. Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con mayor razón Dios, su Padre que está en el cielo, dará buenas cosas a quienes se las pidan.
Este es nuestro modelo de oración. Preguntamos y seguimos preguntando. Buscamos y seguimos buscando. No es que le gritemos a Dios, sino que tengamos una conexión correcta con Él.