En Occidente, estamos obsesionados con ascensos, poder y aumento…pero estamos llamados a sacrificarnos. Estamos llamados a entregar nuestras vidas por los demás. No te dejes atrapar tanto persiguiendo el sueño americano que olvides el llamado cristiano.
Parecería ser que hemos perdido el retrato de sufrir con Cristo en esta generación.