Alaben a Dios, quien no pasó por alto mi oración ni me quitó su amor inagotable. - Salmos 66:20
La oración es un músculo. Mientras más lo ejercitas, más fuerte es.
"Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis ansiedades." - Salmos 139:23
Detente. Habla con Dios. Clama por su perspectiva.