Dar no es acerca de cohibirnos. Es de invertir en la eternidad. Dios promete que nuestro regalo es una semilla para la eternidad.
"No almacenes tesoros aquí en la tierra, donde las polillas se los comen y el óxido los destruye, y donde los ladrones entran y roban. Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar. Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón." Mateo 6:19-21