Cada paso hacia la reconciliación refleja a Cristo, quien nos reconcilió con Dios a un gran costo (Colosenses 1:20).
Cuando los de afuera ven a los creyentes edificarse unos a otros en lugar de destruirse, se sienten atraídos hacia la Fuente de ese amor poco común (Juan 13:35). Tu compromiso con la paz hoy podría ser la puerta para que alguien conozca a Cristo mañana.