Como el esposo se regocija por la esposa, así se regocijará Tu Dios por ti. – Isaías 62:5
El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. - Salmo 91:1
Escucha el consejo y acepta la corrección, para que seas sabio en el futuro. - Proverbios 19:20
Trata a los demás como a ti mismo. Esa es la esencia de todo lo que se enseña en la ley y en los profetas. - Mateo 7:12
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito. - Juan 3:16
Por lo tanto, si alguno está en Cristo, nueva creación es; lo viejo ha pasado, ¡ha llegado ya lo nuevo! — 2 Corintios 5:17
No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto. – Mateo 28:6
Pacientemente esperé al SEÑOR, y Él se inclinó a mí y oyó mi clamor. – Salmo 40:1
Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados. - Isaías 53:5
Un mandamiento nuevo les doy: Que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también deben amarse los unos a los otros. - Juan 13:34
Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe. - Gálatas 6:10
¡Todo lo que respira alabe al Señor! – Salmo 150:6
Jesús les contó una parábola a sus discípulos para mostrarles que debían orar siempre y no desanimarse. - Lucas 18:1
Y los que iban delante y los que iban detrás gritaban: “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!” - Marcos 11:9
Que el Señor dirija Sus corazones al amor de Dios y a la perseverancia de Cristo. - 2 Tesalonicenses 3:5
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. - Filipenses 4:13
El SEÑOR es mi roca, mi fortaleza y mi libertador. – Salmo 18:2
Depositen en Él toda ansiedad, porque Él cuida de ustedes. — 1 Pedro 5:7
Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. — Mateo 11:28
El que no escatimó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas? — Romanos 8:32
Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada. - Juan 15:5
Nunca dejen de ser diligentes antes bien, sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu. Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración. — Romanos 12:11-12
Alégrense los campos y todo lo que hay en ellos; canten de júbilo todos los árboles del bosque. — Salmo 96:12
Deléitate en el Señor, y Él te concederá los deseos de Tu corazón. – Salmo 37:4
Que nunca te abandonen el amor y la fidelidad; átalos a tu cuello, escríbelos en la tabla de tu corazón. — Proverbios 3:3
El Señor es mi pastor; nada me faltará. – Salmo 23:1
Cercano está el Señor a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras. – Salmo 145:18
Busquen al Señor y Su fuerza; busquen siempre Su rostro. – 1 Crónicas 16:11
Este es el día que hizo el Señor; regocijémonos y alegrémonos en Él. – Salmo 118:24
Esperaré en el Dios de mi salvación; mi Dios me escuchará. - Miqueas 7:7
Él es la Roca; Sus obras son perfectas, y todos Sus caminos son justos. - Deuteronomio 32:4
Él nos ha librado del dominio de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de Su amado Hijo. — Colosenses 1:13