Jesús lavó los pies. Si el Dios del universo podía servir a los demás, ¿cuánto más deberíamos nosotros?
Somos un grupo imperfecto de personas que se dan cuenta de cuánto necesitamos a Jesús.
Como un puñado de arena arrojado al océano, así son los pecados de toda carne en comparación con la mente de Dios. - St. Isaac
¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová? ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las li...