Él convierte nuestro llanto en gritos de alegría.
Su presencia puede calmar la tormenta de la ansiedad con un susurro: “Estoy contigo; cálmate.”
Haznos entender que la vida es corta, para así vivirla con sabiduría. - Salmos 90:12
El Señor afirma los pasos del hombre cuando se complace en su camino. - Salmo 37:23
Porque tú formaste mis entrañas; me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré, porque formidables y maravillosas son tus obras. – Salmo 139:13‑14