¡El enemigo ha sido derrotado!
Pues la palabra de Dios es viva y poderosa. Es más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra entre el alma y el espíritu, entre la articulación y la médula del hueso. Deja al descubierto nuestros pensamientos y deseos más íntimos. -...
Él recompensa aquellos que le buscan. - Hebreos 11:6