Dios mío, tú fuiste quien me formó en el vientre de mi madre. Tú fuiste quien formó cada parte de mi cuerpo. - Salmos 139:13
Todavía éramos pecadores cuando Jesús murió por nosotros.
Por eso, podemos repetir con toda confianza lo que dice la Biblia: «No tengo miedo. Nadie puede hacerme daño porque Dios me ayuda.» - Hebreos 13:6
Les doy un mandamiento nuevo: Ámense unos a otros. Ustedes deben amarse de la misma manera que yo los amo. - Juan 13:34
Dios hará vivir en paz a quienes le son fieles y confían en Él. - Isaías 26:3
¡Demos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Él es un Padre bueno y amoroso, y siempre nos ayuda. - 2 Corintios 1:3
Por eso digo que en Él confío; ¡Dios es todo para mí! - Lamentaciones 3:24
¡Vivan con alegría su vida cristiana! Lo he dicho y lo repito: ¡Vivan con alegría su vida cristiana! - Filipenses 4:4
Ustedes fueron llamados a formar un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo. Dejen que la paz de Cristo gobierne sus corazones, y sean agradecidos. - Colosenses 3:15
Así que pongan sus preocupaciones en las manos de Dios, pues Él tiene cuidado de ustedes. - 1 Pedro 5:7
Porque es Dios quien los motiva a hacer el bien, y quien los ayuda a practicarlo, y lo hace porque así lo quiere. - Filipenses 2:13
Dios, tú bendices a los que van por buen camino, a los que de todo corazón siguen tus enseñanzas. - Salmos 119:2
El Señor peleará por ustedes; solo tienen que estar quietos. - Éxodo 14:14
Dios mío, tú eres mi luz y mi salvación; ¿De quién voy a tener miedo? Tú eres quien protege mi vida; ¡nadie me infunde temor! - Salmos 27:1
Dios bendice a los que tienen un corazón puro, pues ellos verán a Dios. - Mateo 5:8
Todos ustedes, los que confían en Dios, ¡anímense y sean valientes! - Salmos 31:24
Dios mío, tú siempre cumples tus promesas y todo lo haces con amor. - Salmos 145:17
Jesús le dijo: —¿Creíste porque me viste? ¡Felices los que confían en mí sin haberme visto! - Juan 20:29
Me digo a mí mismo: «El Señor es mi herencia. ¡En Él esperaré!». - Lamentaciones 3:24
Yo digo al Señor: «Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío». - Salmos 91:2
Dichosos los compasivos, porque serán tratados con compasión. - Mateo 5:7
Pero Él fue herido por nuestras rebeliones, fue golpeado por nuestras maldades; él sufrió en nuestro lugar, y gracias a sus heridas recibimos la paz y fuimos sanados. - Isaías 53:5
Cortaron ramas de palmera y salieron a encontrarlo, gritando: «¡Sálvanos, Dios nuestro! ¡Bendito el que viene de parte de Dios! ¡Bendito sea el Rey de Israel!» - Juan 12:13
No está aquí; ha resucitado, tal y como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde habían puesto su cuerpo. - Mateo 28:6