El cerebro de un adorador: Levanta las manos. Quiere que repitan el coro. Aplaude.Canta como quien nadie lo escucha, sólo Dios. Tocar los tambores usando la silla del frente. Da gracias a Dios.
El Señor es mi fortaleza y mi escudo, en él mi corazón confía. Me ha socorrido y estoy alegre, con mis cantos le doy gracias. - Salmos 28:7
El temor se convierte en adoración, las lágrimas se transforman en alabanza.
La adoración es distinta en el valle