El temor se convierte en adoración, las lágrimas se transforman en alabanza.
El Señor es mi fortaleza y mi escudo, en él mi corazón confía. Me ha socorrido y estoy alegre, con mis cantos le doy gracias. - Salmos 28:7
¿Alguno de ustedes está pasando por dificultades? Que ore. ¿Alguno está feliz? Que cante alabanzas. - Santiago 5:13
vuélvanse a mí de todo corazón. ¡Ayunen, griten y lloren! - Joel 2:12