Dios no nos pide que nos acerquemos miserables y tristes, sino que reconozcamos nuestro pecado y lo miremos a Él por sanidad.
No se desgarren la ropa en su dolor sino desgarren sus corazones». Regresen al Señor su Dios, porque Él es misericordioso y compasivo, lento para enojarse y lleno de amor inagotable. Está deseoso de desistir y no de castigar.