La paciencia no duerme ni se rinde. Es una confianza viva en el tiempo santo de Dios.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. - Eclesiastés 3:1
No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. - Gálatas 6:9
Esperar no es pérdida.