Versos 4-5: Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.
Los pensamientos que vengan a tu mente hoy...contrólalos. Tómalos cautivos y somételos a la verdad de Dios. Si se alinean, guárdalos. Si no, entrégalos a Dios y deja que Él se encargue.