No merecemos nada, pero Jesús nos lo dio todo.
Se humilló a sí mismo y fue obediente hasta el extremo de morir en la cruz. - Filipenses 2:8
Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados. - Isaías 53:5
La Muerte No Es El Fin