El dolor tiene fecha de vencimiento.
Mi sed es de Dios, del Dios que vive. - Salmos 42:2
El viernes fue dolor. El domingo es gloria. Pero el sábado es donde vivimos a menudo. Esperando. Preguntándonos. Confiando de todos modos.
He aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar. — Apocalipsis 3:8