El viernes fue dolor. El domingo es gloria. Pero el sábado es donde vivimos a menudo. Esperando. Preguntándonos. Confiando de todos modos. | Sunday Social
El espacio entre el dolor y la celebración puede sentirse inquietante, pero muchas veces es en esos lugares ocultos donde Dios más nos moldea. Aunque parezca que nada cambia, Sus promesas siempre permanecen.
Estos tiempos de espera son donde la obra silenciosa de Dios llega más profundo. Aunque no veas el avance, la resurrección ya está en el horizonte. Mantente firme.