Nuestros pensamientos son como el timón de nuestra vida. A donde dirigimos nuestra energía mental, ahí terminamos yendo. Asegúrate de llenar tu mente con pensamientos de pureza, de Dios, de propósito…
El cambio duradero casi nunca empieza por fuera. Nace en esos pensamientos silenciosos que, poco a poco, van moldeando lo que de verdad nos importa.