Hay una silla con tu nombre (En realidad no, eso sería raro. Pero metafóricamente, si…)
El cerebro de un adorador: Levanta las manos. Quiere que repitan el coro. Aplaude.Canta como quien nadie lo escucha, sólo Dios. Tocar los tambores usando la silla del frente. Da gracias a Dios.
Cómo sobrevivir el Día de Acción de Gracias sin tener que estar agradecido.
¡Atrasa tus relojes esta noche! Te acuerdas de los relojes, ¿sí?