A Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros, lleno de generoso amor y verdad. Vimos su esplendor, ese esplendor que pertenece al Hijo único del Padre.
La Palabra-lo que mantiene al universo unido- se hizo uno de nosotros y vivió entre nosotros. Servimos un Dios eterno que sabe lo que se siente ser humano. ¡Increíble!