Tú eres para mí la roca que me da refugio; ¡tú me cuidas y me libras! Me proteges como un escudo, y me salvas con tu poder. ¡Tú eres mi más alto escondite! - Salmos 18:2
He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino Cristo en mí. - Gálatas 2:20
Dios da gracia a los humildes
La gracia de Dios es suficiente