Que toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Es por su gran misericordia que hemos nacido de nuevo, porque Dios levantó a Jesucristo de los muertos. Ahora vivimos con gran expectación.
Este es el grandioso mensaje del Evangelio: la misericordia de Dios dándonos una esperanza viva.