El liderazgo en el reino de Dios le da la vuelta a la definición del mundo. Los líderes más grandes no son los que llaman la atención, sino aquellos que sirven de manera silenciosa y fiel detrás de escena.
Es fácil perseguir un estatus. Es más difícil elegir la humildad. Pero los líderes más impactantes—los que dejan un legado—son aquellos que lideran con amor, gracia y servicio.