Si esto no te rompe la cabeza, no sabemos qué lo hará. Aún antes de que nosotros reconocieramos nuestra necesidad de Dios, Él lo entregó todo.
"Cuando éramos totalmente incapaces de salvarnos, Cristo vino en el momento preciso y murió por nosotros, pecadores. Ahora bien, casi nadie se ofrecería a morir por una persona honrada, aunque tal vez alguien podría estar dispuesto a dar su vida por una persona extraordinariamente buena; pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores." (6-8)