Tú eres para mí la roca que me da refugio; ¡tú me cuidas y me libras! Me proteges como un escudo, y me salvas con tu poder. ¡Tú eres mi más alto escondite! - Salmos 18:2
Todo lo que sé es que te necesito a ti.
Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Viernes santo.
Entrégalo en la cruz