Aunque sus pecados sean como la escarlata, serán blancos como la nieve; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como la lana. - Isaías 1:18 | Sunday Social
La misión de Jesús en la tierra no fue simplemente encubrir nuestros pecados para que Dios no los viera más. Su misión fue limpiarnos de toda injusticia y ponernos en una relación correcta con Dios.
Nuestros pecados nos separan de Dios. Afortunadamente, la obra de Jesús es un flujo que limpia. No solo una vez, sino que elimina todo pecado.