Esta es la gran comisión que Jesús nos dio. No fuimos hechos para quedarnos solos con las buenas noticias. ¡Fuimos hechos para compartirlas!
El mandamiento: Vayan pues y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La promesa: Jesús estará con nosotros hasta el mismísimo final.