Adorar es preocupares a la inversa
Sublime Gracia me enseñó que a un pecador salvó.
Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En Él confió mi corazón, y fui ayudado, Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré. - Salmos 28:7
Se acerca el domingo