Sí, las personas pueden ser complicadas, pero Dios usa a personas imperfectas para mostrar un amor perfecto. La sanidad no proviene de evitar a los demás, sino de relacionarse con gracia, humildad y perdón.
Cuando estás solo, es fácil creer que nadie piensa en ti, que no eres amado o que no vales lo suficiente. Pero la comunidad te recuerda la verdad cuando tú la olvidas: que eres amado, que eres importante, y que nunca estás solo.