«No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.» (Hebreos 10:25) Hay una razón por la que Dios diseñó la fe para vivirla en comunidad.
La alabanza suena diferente cuando estás dentro de ella. El mensaje llega diferente cuando estás rodeado de tu gente. Hay cosas que de verdad son mejores en persona.