Algunos recordatorios para tu alma este verano:
1. Dios sigue obrando aunque cambien tus rutinas.
2. Descansar es sagrado.
3. No tienes que apresurar tu crecimiento.
4. La alegría no depende de tu productividad.
5. Dios te encuentra en los días más normales.
6. El verano no pone en pausa la presencia de Dios.
Diapositiva 1:
El gozo sigue siendo posible en las temporadas difíciles.
Diapositiva 2:
Sé honesto con Dios.
Lleva todas tus emociones a Él. Dios puede con todo eso.
Diapositiva 3:
Recuerda que las temporadas cambian.
Lo que hoy duele no será para siempre. Dios está obrando.
Diapositiva 4:
Permanece conectado a la comunidad.
En tiempos difíciles es fácil aislarte, pero no lo hagas. La sanidad sucede cuando caminamos juntos.
Diapositiva 5:
Fija tus ojos en Dios.
Confía en que Él sigue siendo bueno. Aférrate a sus promesas.
Diapositiva 6:
Si estás en una temporada difícil ahora mismo, recuerda esto:
Dios no te ha dejado. Aún aquí, todavía puedes encontrar gozo.
1. Por todos los chistes malos que nos hicieron reír de más… 2. Por todas las peleas de juego que se salieron un poquito de control… 3. Por todos esos “no le digas a tu mamá”… 4. Por todas las veces que dijiste “solo estoy descansando los ojos”… 5. Por todos los paseos en tus hombros… 6. Hoy te decimos: ¡Feliz Día del Padre!
Diapositiva 1:
La Palabra de Dios no solo te informa. Te transforma.
Diapositiva 2:
«Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón». — Hebreos 4:12
Diapositiva 3:
Cada vez que te sientas con la Escritura, el Espíritu Santo está haciendo una obra poderosa dentro de ti.
(1) Dios no necesita tu dinero. (2) Dios quiere tu corazón. (3) Pero Jesús nos dice: “Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.” (Mateo 6:21) (4) Dar no se trata de quien recibe; se trata del corazón de quien da. De tu corazón. (5) Dios quiere tu corazón. Y la manera en que usas tu dinero dirige tu corazón. (6) Dirígelo hacia Dios.































