Alégrense los campos y todo lo que hay en ellos; canten de júbilo todos los árboles del bosque. — Salmo 96:12
Cercano está el Señor a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras. – Salmo 145:18
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días. – Salmo 23:6
La ciudad de Dios jamás caerá; porque Él la habita; Dios mismo vendrá en su ayuda al comenzar el día. — Salmo 46:5
Echa sobre el Señor tus cargas, y Él te sostendrá; nunca permitirá que el justo sea derrotado. – Salmo 55:22
Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones, enaltecido seré en la tierra. – Salmo 46:10
El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y está lleno de amor inagotable. - Salmo 103:8