Ideas de subtítulos
Por más increíbles que sean las obras hechas por manos humanas, tarde o temprano se desvanecen. Los edificios se derrumban. Las obras de arte se deterioran, pero lo que Dios hace permanece para siempre.
¿Por qué confiamos en cosas que se acaban? Dios permanece para siempre. Su bondad nunca termina. Y esa bondad sí es digna de nuestra confianza.