Es tan importante hacer este cambio de mentalidad como creyentes. No peleamos contra carne y sangre; peleamos contra los poderes del infierno que quieren adueñarse de nuestros amigos, nuestra familia y nuestros compañeros de trabajo.
En una reunión, puedes aferrarte a tener la razón…o decidir brillar con la luz de Cristo. Lo primero te da gusto un ratito; lo segundo puede cambiar eternidades.