Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días. Salmos 23:5-6
No es una pregunta: al descansar en Él, podemos contar con Su bondad y en que Su amor nos persigue el resto de nuestros días.