Ideas de subtítulos
Ninguno de nosotros somos lo suficientemente buenos como para merecer el amor de Dios. Aún así Él nos ama de cualquier manera.
Todos andábamos perdidos, como suelen andar las ovejas. Cada uno hacía lo que bien le parecía; pero Dios hizo recaer en su fiel servidor el castigo que nosotros merecíamos.