Ideas de subtítulos
Su sangre derramada, llevó mi pecado. Fue Su muerte la mía, y mi vida ahora es suya. Aleluya, el cordero de Dios.
Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor. Romanos 5:5