Ideas de subtítulos
Ser conocido por Dios no es razón para avergonzarse. Es una razón para recordar que su amor por nosotros es incondicional.
Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan. Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna. Salmos 139:23-24